Programas
Tres frentes de trabajo, con lo que cada uno hace y lo que no.
Centros
Los animales que ya viven en un hospital, una escuela o cualquier otro centro público del cantón. No los sacamos: los cuidamos donde están y hacemos que ese lugar sea habitable para ellos.
- Censo. Nombre, dónde vive, quién lo alimenta, horario, estado sanitario, si está esterilizado.
- Rutina. Agua y alimento con turnos asignados y una revisión periódica del estado general.
- Salud. Esterilización, desparasitación y control veterinario con la veterinaria aliada.
- Acuerdo escrito con la dirección del centro: dónde come, quién entra, qué no se puede hacer.
- Cartel con nombre y contacto. Un animal sin nombre parece de nadie, y eso es lo que lo pone en riesgo.
Educación
La parte que hace que esto no dependa de nosotros para siempre.
- Talleres en escuelas: tenencia responsable, maltrato, esterilización, qué hacer ante un animal lastimado.
- Charlas cortas en el hospital para personal y visitantes.
- Formación de un responsable por centro: alguien del lugar que sepa el protocolo y a quién llamar.
- Material propio y breve: una hoja, un cartel, un video de un minuto.
Comunidad
- Rescate con criterio: se elige por gravedad y por capacidad real, no por urgencia emocional.
- Hogar temporal con una lista de familias dispuestas, no improvisando en el momento.
- Adopción con entrevista, compromiso de esterilización y seguimiento a los 15 y a los 90 días.
- Alianzas: veterinarias con tarifa social, comercios que donan alimento, transporte.
Lo que no hacemos
- No tenemos refugio. Sostener un albergue requiere predio, personal y un presupuesto fijo que hoy no existe. Decirlo de entrada evita esperanzas mal puestas.
- No recibimos animales sin evaluación, ni en la casa de nadie.
- No medicamos ni operamos por cuenta propia. Eso es del veterinario.
- No manejamos dinero de terceros ni plata que no esté en las cuentas de la organización.